Into the wilderness

Ese día en el que todo te sale bien y sientes que vuelas como un pájaro. Ese momento en el que tienes unas ganas tremendas de rugir como un tigre. O tal vez esa mañana en la que te levantas con el pie derecho y decides que, pase lo que pase, tú seguirás tan flamenca…

¿Con qué animal te identificas hoy?

LEOPARDO: ¡Adorable!

A todos nos atrae lo adorable. Los niños, y los cachorros en general, son adorables por naturaleza, y sin realizar ningún esfuerzo provocan en los que los observan una ternura difícilmente controlable. Pero también los adultos pueden ser adorables, aunque a menudo esta cualidad se asocia a la debilidad y, por lo tanto, lleva a confusión sobre otros aspectos que definen el verdadero carácter de una persona.

Para todas aquellas personas adorables que además son fuertes, valientes y especiales.

FLAMENCO: ¡Relax!

El trabajo, la casa, la familia… todo el día corriendo de un lado para otro, sin parar. Entonces cierras los ojos, respiras hondo y piensas en todas las cosas que te agobian y no puedes controlar, así que las echas a un lado, miras al frente y continúas con la vida a tu ritmo, sin prestar atención a todo aquello que se escapa de tu control y sonríes mientras piensas: “Con la que está cayendo, ¡y yo tan flamenca!”

Para Lola que, a pesar de las dificultades, afronta cada situación con una sonrisa.

LORO: ¡Vuela!

Siempre nos recuerdan que es importante tener los pies en la tierra. Sin embargo, hay cosas que se ven mejor desde las alturas, desde donde los detalles se pierden pero aparece una belleza diferente, la que forma todo el conjunto. La perspectiva cambia cuando se observa desde la distancia, y a veces es necesario desplegar nuestras alas y tratar de ver lo que nos rodea de una manera diferente.

Para Carol, que un día despegó los pies del suelo y aprendió a volar.

TIGRE: ¡Ruge!

Callamos muchas cosas, por no entrar en conflicto, por el miedo al “qué dirán”… pero, a veces, necesitamos hablar alto y claro para que todo el mundo escuche nuestra voz, y entonces rugimos como un tigre para que presten atención a lo que tenemos que decir y a todo lo que tenemos que aportar.

Para Inés, que un día decidió alzar la voz, porque entendió que sus opiniones también contaban.